¿QUÉ HABÍA SIDO ESO?
No era nada. Uno de los generadores auxiliares se había puesto en marcha. Ocurría cuando los sistemas necesitaban alimentación extra, algo bastante habitual. Pero si esto sucedía en mitad de la madrugada, mientras trabajabas solo en un gran laboratorio, el susto era inevitable.


Patrick se había quedado hasta tarde revisando los cálculos de su nuevo modelo de ignición para aeronaves militares. Tenía una presentación en dos días y quería que todo fuera perfecto. El laboratorio estaba en unas instalaciones gigantescas en el desierto de Nevada. Había pasado tantas pruebas y controles de seguridad para ser contratado que apenas las recordaba todas. Estaba seguro de que lo eligieron porque no tenía familia ni compromisos. Pudo convencerlos de que sería así para siempre.


Era un apasionado de su trabajo.
Solo tenía acceso a la planta X 2, donde se investigaban métodos eficientes de ahorro de combustible. Patrick prefería no imaginar los otros proyectos que se llevaban a cabo en otras plantas, dado que trabajaba en una base secreta del gobierno. Las instalaciones eran un laberinto interminable de pasillos oscuros con grandes puertas acorazadas.


Miró el reloj; eran las 02:13 de la mañana. Había un gran ventanal que daba a un patio interior adornado con palmeras que le daba un aire acogedor al recinto gubernamental.


Siguió trabajando hasta las 04:00. Mientras manipulaba un tubo, escuchó algo. Sonaba como un grito. En plena noche, cualquier sonido extraño resaltaba en el silencio nocturno. Se quedó inmóvil, sudando a pesar de que no hacía calor. No volvió a oír nada más, pero cuando retomó su trabajo, el grito se escuchó de nuevo, más claro y desgarrador.


Venía de los pasillos a su izquierda. Se dirigió hacia allí, guiado por una extraña sensación que lo empujaba en la dirección correcta. Entonces vio una nebulosa blanca flotando a lo lejos, con un rostro distorsionado que parecía gritar en silencio. Sin esfuerzo, la extraña entidad atravesaba las paredes. Patrick, hipnotizado por la visión, la siguió hasta una sala de operaciones.


Al entrar, vio un cuerpo sobre una camilla que se convulsionaba. El horror lo invadió cuando comprendió que la nebulosa, que ahora gritaba con desesperación, era el alma del joven en la camilla.

Gritaba en silencio, como si todo su esfuerzo se hubiera centrado en producir aquel sonido que lo había guiado hasta allí. Parecía que uno de los experimentos de la base consistía en separar el alma del cuerpo, pero no habían logrado hacerla volver.
Patrick sintió compasión por el joven y el indescriptible horror que debía de estar viviendo.


De repente, todas las luces se encendieron en un blanco abrumador. Un hombre de expresión adusta,con gafas y bata blanca, apareció acompañado por cuatro soldados armados.

Patrick estaba a punto de descubrir lo que les pasaba a aquellos que veían lo que no debían en una e descubrir lo que les pasaba a aquellos que veían lo que no debían en una base secreta.base secreta.


Jamás se volvió a saber de él. Nadie reclamó su cadáver ni denunció nunca su desaparición.