Aquellos ojos castaños,

de mirada penetrante,

me analizan el alma,

y la conoce al instante.

Qué daría yo por que esos ojos,

de mirada penetrante,

analizaran los míos,

y notaran al instante

que sin ella no son ojos,

sino simples bolas grandes,

simples esferas errantes,

que solo buscan su brillo

para salir adelante.