Buenos días a todos. Me dispongo a comenzar el día abrumado falsamente por tareas que en unos días habré olvidado. Todos cometemos este error, el de la inmediatez de adjudicar la mayor importancia a nuestras insignificantes tareas: tengo una entrevista de trabajo, tengo que salir a trabajar etc; y nos olvidamos de mirar con perspectiva las cosas bonitas que tiene la vida, pero, ¿es esto algo que podamos solucionar? ¿Podemos abstraernos de nuestra obligatoria rutina, necesaria para, literalmente, sobrevivir, y ser conscientes de lo efímera de nuestra existencia?

La respuesta es Sí, pero es casi imposible. Incluso las personas adineradas, con todo su tiempo libre, se obligan a sí mismas a estar ocupadas con algo. No existe nada parecido a «disfrutar de la vida», siempre hay ALGO. ¿Es quizás un error que cometimos miles de años atrás y seguimos cometiendo ahora?

Así como un gato trata de ocultar sus heces en su arenero para que un depredador inexistente no las encuentre, los seres humanos nos olvidamos del poco tiempo que estamos en este planeta centrándonos en tareas anodinas e inútiles pero que son indispensables en el mundo que hemos creado.

Hemos de aprender a vivir con este error ancestral y, como estoy haciendo yo ahora mismo, intentar valorar ese aroma del café mañanero, esa cocina reluciente, esa felicitación en el trabajo y seguir adelante, tratando de olvidar tragedias como la de aquella chica de 21 años inmersa en este sistema nuestro, que tuvo que marcharse horrorizada sin saber ni siquiera lo que le estaba pasando.

Sólo espero que, si vamos a algún sitio después de morir, se pueda realmente «disfrutar» sin preocuparse de otra cosa.

Descansa en paz allá donde estés y que sepas que te recordamos.

«La muerte no es más que un muro entre nosotros y ellos, y pronto nos volveremos a encontrar.» Sir Arthur Conan Doyle

Deja un comentario

Descubre más desde Rincones de papel

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo