Hay libros que se escriben para contar una historia, y otros que parecen escritos para abrirnos en canal. La Peste, de Albert Camus, pertenece sin duda al segundo grupo. No es solo una novela sobre una epidemia en una ciudad argelina. Es una especie de espejo moral en el que, nos guste o no, acabamos viéndonos reflejados.
La historia transcurre en Orán, donde de repente empiezan a aparecer ratas muertas por todas partes. La ciudad, lentamente, cae en una peste que la aísla del resto del mundo. Hasta aquí, podríamos pensar en una simple alegoría o una historia de catástrofe. Pero Camus va mucho más allá.

Lo verdaderamente interesante de La Peste no es el microbio, sino las reacciones humanas: el miedo, el egoísmo, la solidaridad, la indiferencia, la rebelión silenciosa, la entrega total. Cada personaje encarna una forma de estar en el mundo cuando todo se tambalea. Tarrou, Rieux, Rambert… cada uno enfrenta la peste como puede, o como su conciencia le dicta.
Leí este libro por primera vez sin saber muy bien qué esperaba encontrar. Y lo que encontré fue algo incómodo y fascinante a la vez: un retrato de lo que significa resistir. No resistir a una enfermedad, sino a la absurda fragilidad de la vida, a la falta de sentido, a la muerte que no da explicaciones.
Lo más inquietante es que, aunque se publicó en 1947, La Peste parece escrita para hoy. Camus no nos dice qué hacer, ni ofrece respuestas fáciles. Solo nos invita a pensar. A preguntarnos cómo reaccionaríamos nosotros, qué clase de seres humanos seríamos si llegara el desastre.
Quizá esa es la verdadera pregunta que plantea el libro: ¿quién quieres ser cuando todo se viene abajo?

Si os apetecen lecturas que también miran de frente a la angustia y a la fragilidad humana, podéis continuar por El proceso, de Kafka, por El jugador, de Dostoyevski o por la reflexión de El impulso de escribir, donde intento explicar de dónde nace esa necesidad de convertir la lectura en algo propio.
¿Habéis leído La Peste? Me interesa saber qué personaje os llegó más hondo y si el libro os cambió la manera de mirar el miedo colectivo o la solidaridad en tiempos de crisis. Dejadme vuestras impresiones en los comentarios.
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