Bosque oscuro entre la niebla, atmósfera inquietante
Foto: Roksolana Zasiadko / Unsplash

Terminas Las cosas que perdimos en el fuego o Los peligros de fumar en la cama y te queda una sensación difícil de soltar: ese terror de Mariana Enriquez que no viene de un monstruo, sino de la casa de al lado, de la dictadura que no termina de irse, de los cuerpos de las mujeres. Y quieres más. La buena noticia es que Enriquez no es un caso aislado: es la punta más visible de una ola de terror latinoamericano que lleva años dando algunos de los mejores libros que se escriben hoy en español.

He reunido ocho para seguir tirando del hilo. No son “parecidos” en el sentido fácil; comparten con ella algo más hondo: usan el miedo para hablar de lo político, de lo doméstico y de lo que preferimos no mirar. Van del cuento a la novela, y casi todos son de autoras. Empieza por el que más te tire.

1. Distancia de rescate, de Samanta Schweblin

Si te gustó cómo Enriquez enrarece lo cotidiano, Schweblin te atrapa desde la primera página. Distancia de rescate es una conversación febril entre una mujer que se muere y un niño que no es su hijo, con un veneno invisible de fondo. No hay fantasma, pero da más miedo que cualquier fantasma: es la angustia de una madre llevada al límite y una crítica al modelo agrícola que envenena el campo argentino sin que se vea.

2. Mandíbula, de Mónica Ojeda

Ojeda escribe el terror desde la adolescencia, el cuerpo y la religión, y en Mandíbula lo hace con una prosa que corta. Un colegio del Opus, unas niñas que juegan a asustarse con el “Dios blanco”, una profesora que se rompe. Es incómoda, física, y comparte con Enriquez esa idea de que lo más monstruoso suele estar dentro de casa y no fuera.

3. Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor

Aquí el terror es social y viene sin pausa: Melchor escribe frases larguísimas que te arrastran como una corriente. La muerte de una bruja en un pueblo de México destapa la miseria, la violencia y el machismo de toda una comunidad. No es sobrenatural, es peor, porque es real. Si el trasfondo político de Enriquez fue lo que te enganchó, este es tu libro.

4. Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica

Una distopía que se lee como una pesadilla de la que no despiertas: un mundo donde la carne animal se ha vuelto tóxica y se legaliza el consumo de carne humana “criada” para ello. Bazterrica no aparta la mirada, y ahí está su fuerza. Terror especulativo con crítica al capitalismo y a cómo normalizamos el horror. De lo más perturbador que vas a leer.

Libros antiguos a la luz de una vela
Foto: Mindaugas Norvilas / Unsplash

5. Pelea de gallos, de María Fernanda Ampuero

Cuentos breves y afilados sobre la infancia, la familia y la violencia de clase en Ecuador. Ampuero escribe lo doméstico como un campo de batalla, y cada relato deja una herida. Comparte con Enriquez el formato del cuento de terror y esa capacidad de encontrar lo siniestro en la mesa de la cocina.

6. Nuestro mundo muerto, de Liliana Colanzi

Colanzi mezcla ciencia ficción, terror y lo ancestral boliviano con una naturalidad rarísima: Marte, minas, apariciones, animales que hablan. Si te gusta cuando Enriquez roza lo fantástico sin explicarlo del todo, aquí tienes cuentos que se quedan flotando en la cabeza mucho después de cerrarlos.

7. Malasangre, de Michelle Roche Rodríguez

Gótico venezolano con una vuelta de tuerca: una joven en la Venezuela petrolera de los años veinte que se alimenta de sangre. Roche usa el vampirismo para hablar del cuerpo femenino, la familia y el país. Es terror con capas, de ese que se disfruta más cuanto más piensas en él.

8. La primera vez que vi un fantasma, de Solange Rodríguez Pappe

Ecuatoriana y maestra del cuento fantástico, Rodríguez Pappe construye historias cotidianas que se tuercen hacia lo extraño casi sin avisar. Es de las voces que mejor conectan con esa escuela de terror latinoamericano que hoy encabeza Enriquez, y una puerta perfecta para descubrir a alguien menos conocida por aquí.

Por qué el terror latinoamericano vive su mejor momento

No es casualidad que casi todos estos nombres sean de mujeres y de los últimos quince años. El terror latinoamericano actual ha encontrado la manera de hablar de las dictaduras, de la violencia machista, de la desigualdad y del cuerpo usando las herramientas del género: el miedo, lo sobrenatural, lo grotesco. Enriquez abrió muchas puertas, pero detrás hay toda una generación empujando. Si vienes de ella, tienes lectura para rato.

Por cierto, este es el territorio en el que yo también escribo. Si te va este tipo de terror, en el blog tengo algunos relatos cortos y una selección de relatos para leer online por si quieres seguir.

¿Y a ti, qué libro te dejó sin dormir?

¿Me dejo alguno fuera? Cuéntame en los comentarios qué terror latinoamericano te ha marcado. Ando siempre buscando el próximo que me quite el sueño.

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