Por dónde empezar con Auster y en qué orden leerla

La Trilogía de Nueva York son tres novelas cortas que pueden leerse por separado, pero que ganan leídas en orden. Si es tu primera vez con Paul Auster, empieza por Ciudad de cristal, la más accesible y la mejor puerta de entrada a su mundo. Sigue con Fantasmas y cierra con La habitación cerrada. Tres piezas que van de menos a más ambiguas y que, juntas, te dejan dentro del laberinto.

The New York Trilogy, de Paul Auster, reúne tres relatos de pesquisa, vigilancia y desaparición en Nueva York, y me la he leído hace poco, así que todavía sigo dándole vueltas. No me dejó una historia cerrada y ordenadita; me dejó algo más raro y más interesante: una sensación de desvío constante, de estar siguiendo huellas que cambian de sitio justo cuando parece que por fin las has entendido.

Esta es la primera entrega de una pequeña serie que tendrá cuatro entradas sobre la trilogía: una introductoria y tres más dedicadas a sus tres relatos. Me apetecía leerla con calma y contarla igual: sin correr, sin fingir que todo encaja a la primera y sin esconder la parte más importante, que es la que uno siente mientras lee.

Nueva York nocturna y lluviosa, imagen para una lectura de Paul Auster

Nueva York como laberinto

Lo primero que me atrappó fue la ciudad. En Auster, Nueva York no es solo el escenario; es casi una presencia que empuja la narración y la descoloca. Hay calles, habitaciones, pasos, ventanas, trayectos y nombres que parecen muy concretos, pero al mismo tiempo todo se va volviendo más frágil de lo que parece. Esa mezcla me encanta y me incomoda a la vez.

Mientras leía, tenía la impresión de que lo importante no era tanto llegar al final como aceptar que la búsqueda también forma parte del sentido. Y eso me gustó mucho, porque convierte la lectura en una experiencia más mental que lineal. No vas solo detrás de una trama; vas detrás de una idea de identidad que se rompe, se duplica y se esconde.

Libro abierto y mapa de Nueva York sobre una mesa, lectura y rastreo

Lo que me hizo sentir

Me dejó una sensación muy particular, de esas que no se van cuando cierras el libro. Sentí curiosidad, sí, pero también una especie de vértigo tranquilo: como si todo el rato estuviera pasando algo importante, aunque no fuera evidente en la superficie. Auster tiene esa habilidad de hacer que lo aparentemente sencillo se vuelva inquietante sin levantar demasiado la voz.

Lo que más me funcionó fue precisamente eso. No me pareció una obra que busque explicarse del todo. Me pareció una obra que te pide que aceptes la incertidumbre como parte del juego. Y, en mi caso, eso suele hacer que un libro se me quede más tiempo dentro. No porque me dé respuestas, sino porque me obliga a seguir pensando en él después.

También me gustó mucho la sensación de soledad que atraviesa todo. No una soledad dramática, de gesto grandilocuente, sino una soledad más seca, más mental, más pegada a los personajes y a la propia ciudad. Esa es la que más me interesa cuando leo, porque suele ser la que deja huella.

Una lectura que se queda dentro

The New York Trilogy me ha dejado la sensación de ser una de esas lecturas que no terminan cuando llegas a la última página. Se quedan rondando, reaparecen en cualquier momento y te obligan a volver sobre escenas, ideas y detalles que parecían menores. Por eso esta primera entrega es, sobre todo, una manera de ordenar todo eso que el libro me ha ido dejando por dentro.

En las cuatro entregas de esta serie iré entrando en la trilogía: esta primera, más introductoria y centrada en el libro en sí, y las tres siguientes, dedicadas a los tres relatos que la componen. Leídas así, una detrás de otra, también cambian de temperatura. Y ahí está parte de la gracia: en cómo una lectura va modificando a la siguiente.

Si te gustan los libros que te hacen leer con atención y luego seguir pensando en ellos cuando ya has apagado la luz, Paul Auster tiene aquí material para rato. Yo, desde luego, no salí igual de esta lectura. Y eso, al final, es lo que más busco cuando me meto en un libro de este tipo.

¿Conocíais a Paul Auster o es una lectura pendiente? Me interesa saber si esa sensación de extrañeza sostenida que deja su escritura os atrae o más bien os pone en guardia. Dejadme vuestras impresiones en los comentarios.

Nos leemos en la siguiente entrada de esta pequeña serie.


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3 respuestas

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