Sigo con El universo en tu mano, de Christophe Galfard, y me ha pasado algo que no esperaba: cuanto más leo sobre el tamaño y el funcionamiento del universo, más pienso en Kafka. Y en Camus. Suena raro, pero creo que la ciencia y estos dos escritores están hablando, en el fondo, de lo mismo.
El absurdo según Kafka
Cuando escribí sobre El proceso, lo que más me quedé pensando fue esto: a Josef K. lo detienen y lo procesan un tribunal al que nunca llega a entender del todo, por un delito que nunca le explican. No hay una razón clara en ninguna parte. Solo un sistema enorme, indiferente, que sigue funcionando encima de ti sin darte explicaciones.
El absurdo según Camus, en La peste
En La peste pasa algo parecido, aunque el tono sea distinto. La enfermedad llega a Oran sin avisar y sin motivo, y no distingue entre quien la merece y quien no. No hay una justicia detrás repartiendo el sufrimiento con criterio. El doctor Rieux y los demás siguen luchando contra ella no porque vayan a ganar seguro, sino porque es lo que hay que hacer. Ese es el absurdo de Camus, un mundo que no tiene por qué tener sentido y aun así hay que actuar en él.
Y el universo, ¿es absurdo también?
Aquí es donde Galfard me ha hecho pensar. La física no te da una razón de por qué existe algo en vez de nada. El universo no tiene un plan pensado para nosotros, ni un motivo escrito en ninguna parte para que estemos aquí. Es enorme, sigue sus leyes sin que le importe lo que nos pase, y nosotros somos una anécdota diminuta dentro de todo eso. Dicho así, es exactamente el mismo argumento que Kafka y Camus llevan usando desde hace un siglo, solo que ellos lo cuentan con personajes y la física lo cuenta con ecuaciones.
Y sin embargo, seguimos aquí
Lo que más me gusta de esta conexión es que ni Kafka ni Camus se quedan en la desesperación. Josef K. no deja de intentar defenderse, y Rieux no deja de curar enfermos aunque sepa que la peste puede volver. Puede que el universo no tenga un sentido puesto ahí para que lo encontremos, pero eso no impide que sigamos leyendo, escribiendo y buscándole explicación a las cosas de todas formas. A lo mejor ese es el único sentido que hace falta.
¿Ves tú también conexiones raras entre lo que lees y lo que aprendes de otros temas? Cuéntamelo en los comentarios.
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