Hacía más de dos semanas que no publicaba nada por aquí. Para un blog que venía soltando una entrada cada dos o tres días, es un parón largo, y se nota.
La razón es la menos épica de todas: he estado liado. Un tiempo de esos en los que todo lo que no es urgente se queda esperando, y el blog fue de lo primero que se quedó sin atender. No me gusta dejarlo tanto tiempo parado, pero prefiero volver con algo que he leído de verdad que con una entrada de relleno.
Y vuelvo con lo que me tocaba. Acabo de terminar «La brida», de Catedral. Si me seguís, ya sabéis cómo funciona esto: voy leyendo el libro relato a relato y escribo sobre cada uno mientras lo tengo fresco. Este es el siguiente.

Una mujer que mira desde fuera
Marge, la narradora, y su marido Harley llevan un edificio de apartamentos en Arizona. Ella, además, arregla el pelo a las vecinas por su cuenta. Es ella quien cuenta toda la historia, con una voz sencilla y bastante amable, de las que dicen las cosas tal cual y sin adornos.
Lo curioso es que casi todo lo que cuenta es de los demás. De sí misma habla poco, y en Carver eso suele ser lo importante: lo que Marge no dice cuenta más de ella que lo que dice. Es una mujer que mira cómo pasa la vida de otros desde la puerta de su propio edificio.
Una familia que ha perdido la granja
En verano llegan los Holits en una ranchera. Vienen de Minnesota y han perdido la granja. Marge les enseña un apartamento de dos habitaciones y se lo quedan. Él es un agricultor que se ha quedado sin tierra.
Betty tiene un gesto raro que Marge no pasa por alto: chasquea los dedos sin venir a cuento y se pasa las uñas por el mostrador. No lo explica nadie. Está ahí, y ya sabemos que esta mujer vive con los nervios a flor de piel.
Acaba yendo a que Marge le arregle el pelo, y mientras se lo hace le cuenta cómo han llegado hasta ahí. Holits perdió dinero apostando a los caballos. Llegó a comprar uno, un caballo de carreras que no ganó nunca una carrera. Betty trabaja ahora de camarera en un restaurante italiano.
También le cuenta que en el instituto una orientadora le preguntó una vez por sus sueños. Si se lo preguntaran ahora, dice, contestaría que los sueños son aquello de lo que uno se despierta.
Lo que hace Carver con los detalles
Este es el punto donde Carver se luce, como en todo lo suyo. No hay una explicación larga de cómo se sienten los Holits ni una página sobre lo que significa perder una granja. Hay conducta: una mujer que chasquea los dedos, otra que le arregla el pelo mientras escucha, un hombre que compró un caballo que no ganaba y siguió apostando.
Con eso basta. Carver detalla al milímetro cómo se comporta la gente y deja que el lector saque la conclusión. Pasa en casi todos sus relatos. En «Cuidado», por ejemplo, media historia es un oído taponado, y ahí es donde se ve lo que de verdad les pasa a esos dos. Aquí, el caballo que nunca ganó y los dedos de Betty cuentan más que cualquier explicación.

La piscina del edificio
Los niños pasan el verano en la piscina. Una noche, los vecinos están allí bebiendo, y Holits sufre un accidente: se golpea la cabeza y se lo llevan al hospital. Carver lo cuenta sin hacer ruido, igual que todo lo demás. No hay una gran escena ni un gran discurso, solo lo que pasa y lo que Marge ve.
Después de aquello, los Holits recogen y se van con los niños, sin dar explicaciones. Así, sin más. La familia que llegó en la ranchera se marcha de la misma forma en que apareció.
La brida
Marge sube a limpiar el apartamento vacío y encuentra una brida que Holits se ha dejado. Se queda mirándola e imagina lo que sería llevar algo así entre los dientes. Piensa que, con eso puesto, sabrías que ha llegado la hora, que vas a algún sitio.
Se puede leer así: Holits tenía un caballo que nunca ganó una carrera, y lo único que deja atrás es lo que sirve para llevarlo. Ellos se van. Marge, que no se va, es la que se queda con la brida en las manos.
Si estás empezando con Carver, aquí tienes por dónde empezar a leerlo.
¿Creéis que Marge se queda porque quiere o porque no sabe cómo irse? Contádmelo en los comentarios.
Sigo con este hilo de Catedral. Si os apetece que analice otro relato del libro, decídmelo.
Sigue leyendo en Rincones de papel:
- Cuidado, de Raymond Carver: cuando arreglas el oído y no el matrimonio
- Plumas, de Raymond Carver: el pavo real, el bebé feo y la vida que no tuvieron
Y si queréis más, también escribo notas cortas en mi Substack.
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