Sigo con la serie sobre Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami, con un relato que todavía no había tocado: La chica del cumpleaños. Es corto, casi todo ocurre en una habitación y se sostiene entero en algo que el relato decide no contar.

En esta serie ya he comentado el hombre que desaparece en una escalera, Tony Takitani, El séptimo hombre y El mono de Shinagawa.
Un cumpleaños en el peor turno
Una joven cumple veinte años trabajando de camarera en un restaurante italiano de Roppongi. Llueve, hay poca gente y esa noche el gerente se pone enfermo y se tiene que ir. Antes de marcharse le pide que suba la cena al dueño, un hombre mayor que vive en el sexto piso del mismo edificio y al que casi nadie ve.
Ella llama a la puerta y entra a dejar la bandeja. El viejo le pide cinco minutos. Le pregunta la edad y, cuando ella le dice que veinte, le desea feliz cumpleaños. Es el primero que se lo dice en todo el día. Y entonces le dice que puede concederle un deseo.
Ella pide algo. No te voy a decir qué, y el relato tampoco. Ahí está todo.

El deseo que no se oye
Lo primero que hace Murakami es quitarte la respuesta. No hay pista fiable sobre qué pidió, así que mientras lees vas decidiendo tú qué habrías pedido. Cualquier explicación que te des dice más de ti que del relato.
Y lo hace con una oferta mínima. No hay fantasía ni trucos: un viejo que quizá puede conceder deseos y quizá no, y una chica que tiene que contestar en el momento, con veinte años y sin saber bien qué quiere. Esa es la escena. Cuando uno cumple veinte, casi nadie sabe pedir.
Un recuerdo contado mucho después
El relato no está contado en el momento. Es ella, años más tarde, quien se lo cuenta a una amiga. Eso cambia cómo lo lees: ya no es una escena, es un recuerdo que alguien ha tenido muchos años para repasar y pulir. Lo que cuenta con tanta calma ya ha pasado por mucho tiempo, y eso se nota en cada detalle que elige.
No voy a contar cómo termina. Si lo lees, fíjate en lo que dice ella cuando su amiga le pregunta por el deseo.
Por dónde entrar, si no lo has leído
Es un buen primer relato del libro, mejor que el del mono si nunca has leído a Murakami, porque aquí lo extraño es casi imperceptible y no hace falta conocer nada más. Y si vienes de leer cuento realista, como lo que llevo semanas comentando con Carver (aquí tienes una ruta por sus mejores relatos), este es el puente más fácil: una camarera, una noche de trabajo y una conversación que pasa en un cuarto.
Y el libro que me traigo de Múnich
Acabo de comprar Pinball, 1973 en el aeropuerto de Múnich, en inglés, en la edición de Vintage Classics. No es un libro de relatos, es una novela: la segunda de Murakami, de 1980. Va después de Hear the Wind Sing y antes de A Wild Sheep Chase, y las tres forman lo que se conoce como la Trilogía de la Rata.

Os pregunto: ¿habéis leído la Trilogía de la Rata? ¿Por cuál de las tres recomendáis empezar a quien ya conoce sus relatos? Contádmelo en los comentarios.
Si os gustan estas lecturas, escribo también en mi Substack, donde voy dejando notas de lo que leo entre entrada y entrada. Y para no perderos las próximas, podéis suscribiros al blog aquí abajo.
Deja una respuesta